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El jefe de una de las 5 grandes familias mafiosas de Nueva York, Johnny Sack Sacramoni, ha muerto en la cárcel tras una larga enfermedad. Phil Leotardo es su sucesor al frente de la familia Lupertazzi. Sus primeras decisiones no han sido bien recibidas por la familia Soprano. En la cooperativa del crimen organizado el respeto de los demás lo has de conquistar a la primera, no se conceden segundas oportunidades Silvio aparcó junto a la puerta de una nave industrial de las afueras de Newark. Abrió el maletero de su coche y sacó al numero dos de la familia Lupertazzi, Butch Deconcini, amordazado y con una bolsa de plástico en la cabeza. Estaba nevando. Lo arrastro como pudo sobre la nieve hasta el interior de la nave, allí lo dejo caer como un saco de cemento. Dentro les estaba esperando Tony. El puro no había conseguido aliviar la enorme ansiedad que le oprimía el pecho, al dar la última calada Tony se percato de algo que hasta entonces le había pasado inadvertido, le temblaba el pulso. Mientras Silvio ataba al invitado a una silla Tony sacó una llave inglesa del interior de su abrigo. Se acerco al objetivo y con la mano que le quedaba libre le arranco la bolsa de la cabeza y el esparadrapo de la boca, después le hizo la pregunta. -“No, Tony, sabes que Phil no se lo ha dicho a nadie, sabes que”. El primer golpe le hizo saltar varios dientes, el segundo fue directo a la rodilla. Cuando recibió el siguiente en la cabeza su vista se veló, estaba sudando sangre. T espero a que irguiera de nuevo la cabeza antes de seguir golpeándolo, esta vez con sus puños. Mientras lanzaba golpes le reconforto advertir que su pulso había dejado de temblar. Tras unos minutos había obtenido el nombre que buscaba. Aún así continuó machacándole, necesitaba asegurarse.
Como jefe de la familia la situación de Tony era límite, la presión se estaba haciendo insoportable. La familia estaba siendo asfixiada, sus cobradores cada vez entregaban los sobres menos llenos, el enlace sindical en la construcción había paralizado varias obras, la renovación de su licencia como gestor de residuos había sido denegada… la gente percibía debilidad en Tony, algunos habían empezado a tomar partido por los Lupertazzi. Con Johnny la colaboración fue prospera, la tarta era suficientemente grande para todos. Pero Phil era distinto, pertenecía a la vieja escuela, había pasado 20 años a la sombra, y ahora que había llegado a lo más alto, no estaba dispuesto a hacer concesiones. Volver tras 20 años no era fácil, nadie valoraba tu sacrificio durante ese tiempo, nadie apreciaba que no hubieras caído en la tentación de ser un arrepentido, de rebajar tu pena, por delatar a tu familia. Los peores eran los más jóvenes, eran los más ingratos y egoístas, no entendían por que se tenia que tener en consideración a un veterano, ni por que se le han de devolver sus rutas ni sus pagadores, Phil durante esos primeros meses, se sentía un instrumento extraño que se añadía a una orquesta perfectamente afinada, en la que cada miembro tenía perfectamente delimitada su función. A todo ello se unía el profundo desprecio que se alimentaba en su interior hacía la familia de Tony, no los valoraba como una familia más, por tradición e influencias, por volumen de negocio, por numero de soldados... no entendía por qué había de ser considerada como un igual a la hora de negociar. Desde hacía un tiempo la gente de Tony llegaba tarde a todo, parecía como si los Lupertazzi conocieran sus movimientos antes de que fueran llevados a cabo. Si Tony decidía presionar a un constructor o a un comerciante, cuando llegaba su cobrador ya habían pagado a Phil, si recibía un soplo para robar un camión, kilómetros antes de que lo abordaran ya estaba siendo desvalijado. Tony tenía la certeza de que alguien de los de arriba, uno de sus capitanes más importantes, Patsy Parisi, Bobby Bacalieri o Paulie Wallnuts estaba pasando información a Nueva York, le estaba vendiendo. Las causas para que hombres que durante años habían trabajado para él actuaran así no las conocía, pero podía intuirlas, promesas de convertirlos en el nuevo jefe, sensación de no reconocimiento a su trabajo, necesidades de dinero, agravios comparativos con otros miembros, mero oportunismo ante el cambio de circunstancias, era indiferente. Lo único seguro es que no se podía fiar de nadie, por ello ya había empezado a actuar. Tony volvió al Bada Bing, reunió a los capitanes y les dio las últimas noticias. Phil le había convocado esa misma noche a un encuentro. Cenarían los 2 solos en un pequeño restaurante de Brooklyn, Tony aprovechó para adelantar a los suyos alguno de los temas a tratar en la reunión con Phil. Phil salio de la cabina, Butch seguía sin contestar, cuando lograra hablar con él se iba a enterar, era su tercera llamada. Al menos su hombre en Jersey le acababa de facilitar las intenciones de Tony para la reunión. Según su contacto Tony le iba a ofrecer una ínfima participación en su negocio de apuestas a cambio de que intercediera por él en el asunto de la licencia medioambiental, quería que utilizara sus influencias políticas para que Tony resultara adjudicatario en la próxima licitación de gestión de residuos. Era una provocación. Puto avaricioso. Esa información era lo que necesitaba para terminar de decidirse, Tony no volvería del encuentro. Minutos antes de la hora acordada, Phil ya se encontraba en el interior del restaurante, se sentó en una de las mesas mas alejadas de la puerta mientras esperaba. El plan era que Tony ni llegara a sentarse, mientras caminara hacía la mesa uno de los camareros lo acribillaría. Tony acababa de entrar en el restaurante, el camarero reaccionó de inmediato tirando nervioso al suelo la bandeja que portaba, buscó en su mandil y sacó una pistola. Antes de que le diera tiempo a apuntar una bala había atravesado el cuello del camarero. Little Omar, un soldado de Nápoles que había aterrizado apenas unas horas antes, le había disparado desde una de las mesas del restaurante, el hábito de sacerdote que llevaba puesto le había ayudado a ser considerado un comensal inofensivo cuando entró minutos antes en el restaurante. Tras los disparos los gritos de la gente se mezclaban con el ruido de cristales rotos. Mientras los clientes corrían hacia la salida Little Omar comenzó a caminar con el brazo extendido disparando hacía la mesa de Phil, la sucesión de disparos sobre Phil no se interrumpió hasta que se coloco junto a su cuerpo ya cadáver y realizó un ultimo disparo entre sus dos ojos.
Tony sabía que el resto de las familias no moverían un dedo, es mas, quitarse a Phil de en medio y sustituirle por otro es lo mejor que les podía pasar, Phil no era razonable y generaba demasiada publicidad. Eso con el FBI encima no era bueno para sus negocios. La familia de Tony esta celebrando las ultimas novedades en el reservado del Bada Bing, como tantas otras noches música alta, chicas bailando, risas y un gran alboroto de fondo. Todos estaban de pie, charlando alrededor de una mesa rectangular con bebida y algo de picar. Tony, distanciado del resto, los estaba observando. Bobby cogía un canoli de la bandeja mientras Paulie jugueteaba con una naranja entre sus manos, al lado Patsy se echaba brazzioli en un plato. Silvio realizaba sus cómicas imitaciones ante los más jóvenes. Tony, tras un largo suspiro, comenzó a caminar hacia los corrillos, quería transmitir un mensaje delante de toda su gente. El sonido de un disparo retumba en la sala.
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