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La acción transcurre, hasta cierto punto, de la misma manera que en el final original. Tony llega al bar, tranquilo pero paseando la mirada por todo el local, algo desconfiado con lo que se encuentra a su alrededor. Se van intercalando los planos que muestran a las diferentes personas que se hallan en el bar. La sensación es de que está a punto de suceder algo. Tony se sienta finalmente y espera a que llegue su familia; la primera en hacerlo es Carmela, su mujer. Hasta aquí todo igual que en el final original, ya que el resto empieza a diferir. Y es que tras Carmela, en lugar de Anthony, llega Meadow. Entre tanto, la puerta se abre y se cierra en repetidas ocasiones y diferentes personajes –que el espectador podría considerar ‘sospechosos’- van paseándose por el local, a la vez que Tony los va controlando disimuladamente con la mirada, desconfiado. Los tres miembros de la familia piden algo de comer y de beber, mientras esperan a que llegue Anthony; la sensación de peligro que antes se respiraba se va diluyendo ahora poco a poco, ya que Tony, Carmela y Meadow charlan y ríen distendidamente. La percepción ahora es de que todo está más tranquilo, ya no hay tanta tensión como cuando Tony se hallaba solo en el bar; ahora parece protegido por su familia. En ese momento se ve llegar a Anthony. El plano cambia a Tony, que alza la vista y lo ve entrar. Anthony se dirige con paso firme hacia la mesa, con una cierta sonrisa en la cara que podría resultar maliciosa. El plano vuelve a cambiar a Tony, que también sonríe tímidamente. Al llegar a la mesa donde se encuentra su familia, Anthony se detiene y, dirigiéndose a su padre, dice: “Hola papá”. El plano cambia de nuevo, por tercera y última vez, a Tony, quien ya no sonríe. La imagen se funde de golpe a negro y todo queda en silencio, como en el final original. Cuando pasan un par de segundos se escuchan tres disparos seguidos, para pasar a continuación a los títulos de crédito, sonando ‘What a Wonderful World’, de Louis Armstrong. Este final respondería a diferentes explicaciones. Por un lado, la paradoja que supondría que Anthony matase a su padre, cuando unos capítulos antes éste le salvó la vida en la piscina cuando trataba, sin éxito, de suicidarse. También respondería a la ansiada toma de algún tipo de iniciativa por parte de Anthony, un chico que había dejado los estudios y que no cuajaba en ningún trabajo, y que, instalado en una continua apatía y en cierta depresión, apenas salía de casa –un tanto por ciento muy elevado de las apariciones de Anthony durante toda la serie es en el interior de la mansión de los Soprano-; acudiendo a la reunión familiar en aquel bar, sale por fin de casa, de su habitación, y lo hace para asesinar a su padre, para hacer algo grande. Y por último vendría a representar la desgraciada existencia de Tony Soprano, a causa de unas tormentosas relaciones familiares: su madre lo martiriza mientras es un niño (con todos los problemas que su angustiada infancia acarreó a posteriori a Tony) y manda asesinarlo siendo ya adulto, su tío Junior también trata de acabar con él, y es su hijo quien termina por eliminarlo. Curiosamente, tan amenazado por su entorno mafioso como llega Tony al último tramo de la serie, es finalmente un miembro de su propia familia el que pone punto y final a su existencia. ¿Por qué es Anthony quien acaba con Tony Soprano? Pues no tiene una explicación concreta. Pero es que también se había llegado a un punto, a estas alturas de la serie, en el que Tony se sentía amenazado por todo el mundo –cuando está esperando a su familia en el bar parece no fiarse de nadie de los que le rodean-. De esta manera es su propio hijo, aparentemente inofensivo, quien pone la puntilla a un final de la serie en el que muere Tony Soprano; algo que, viendo cómo se estaban desarrollando los hechos, llegaba a resultar bastante previsible. La paradoja radica en que es Anthony, el continuador natural del apellido Soprano, quien acaba con la familia -en el más amplio sentido de la palabra. Y para terminar, elegiría el ‘What a Wonderful World’ para los títulos de crédito porque, como dice esta canción, el mundo es maravilloso. Y porque la vida sigue, a pesar de que haya muerto el gran Tony Soprano y la serie haya llegado a su fin.
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