| El ascenso de los Gambino |
| Escrito por El Consigliere |
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A partir de entonces la escalada de los Gambino fue triunfal, llegando a convertirse en la familia más poderosa del crimen organizado de Nueva York y de Estados Unidos. Joe Biondo era el sottocapo, Joe Riccobono el Consigliere y Paul Gambino y Paul Castellano fueron nombrados caporegimes. Los negocios de los Gambino. La habilidad de Carlo Gambino residió en la capacidad para combinar los negocios legales e ilegales, llevando para ello una vida discreta que lo mantenía alejado de los focos públicos, aunque en las calles todos sabían quién tenía la última palabra. Controlaba los sindicatos de los muelles por medio del Local 1814 y de Anthony Scotto, miembro de la familia que se reunía periódicamente con el presidente Lyndon B. Johnson. Además controlaba el departamento de carga del aeropuerto JFK, que reportaba millones de dólares a la familia en joyas, bonos federales, etc. Tenían negocios en Wall Street, controlaban el negocio del transporte por medio del sindicato de camioneros, gracias al Local 295. 1500 trabajadores del aeropuerto estaban dispuestos a hacer una huelga si recibían una llamada. Mantenía estrechas relaciones con Sicilia, de donde importaba droga desde 1948, controlaba la usura en las calles, la pornografía, el sector textil, el suministro de alcohol (una botella de champán de los Gambino estaba compuesta por una parte de vino espumoso de no muy buena calidad y tres partes de agua con gas). Pero además de esos negocios, en parte ilegales, Don Carlo, como le llamaban en señal de respeto, tenía negocios que le permitían lavar el dinero ilegal. Negocios como: una fábrica de muebles, la Castro Convertibles Furniture, el Pride Meat Supermarkets en manos de Paul Castellano, que suministraba carne a los principales restaurantes de Nueva York, suministraba gasóleo para calefacciones, equipamientos para restaurante italianos, etc. En definitiva, un impresionante imperio regido por la mano de un solo hombre. A principio de los años 60 casi 4000 personas trabajaban para la familia Gambino de los que más de 400 eran miembros oficiales de Cosa Nostra. Don Carlo Gambino o simplemente Carlo. Casi con toda seguridad estamos hablando, junto con Lucky Luciano, de un verdadero padrino. También podríamos poner aquí a Joseph Bonanno, por ser quizás el más siciliano de todos los jefes de Nueva York. Don Carlo fue quizás la máxima expresión de las teorías de Lucky Luciano sobre un sindicato del crimen, sobre la empresa criminal. Los negocios de los Gambino se extendían por Nueva York, Nueva Jersey, los condados de Westchester y Nassau. Era un hombre calmado, que no pronunciaba jamás una amenaza. Joe Bonanno dice de él en su biografía: “Carlo era un hombre tranquilo, cortés, siempre con la sonrisa en la boca, un asesor financiero magnífico, un hombre devoto de su esposa Kathryn y de sus cuatro hijos”. En 1971 caminaba por las calles de Little Italy dando la mano a los vecinos, incluso se le podía ver tomando un capuchino en los diversos cafés del barrio. “Él no era un guerrero de la mafia. Siempre daba una oportunidad antes de utilizar la violencia. Cuando Anastasia vivía, utilizaba a Carlo Gambino para negociar. Un día, Anastasia, en un ataque de furia, propinó una bofetada a Gambino. Eso en Cosa Nostra significaría la muerte de uno de los dos, pero Carlo Gambino prefirió tranquilizar a Anastasia. Don Carlo sonrió fríamente y le dijo que algún día le pediría explicaciones de aquella afrenta. Aquello significó la pena de muerte para Anastasia”, explica Bonanno. Joseph Cantalupo, soldado de la familia Colombo, que se había convertido en informante del Gobierno, decía que “Gambino tenía poder y sabía cómo utilizarlo. Era un hombre silencioso al que no le gustaba levantar la voz. A Joe Colombo no le gustaba Gambino, decía que no se fiaba de un hombre que vestía con trajes baratos y se movía con un coche de segunda mano”. Gambino lo único que quería era pasar desapercibido y aquella humildad ayudaba a ello. Durante años la verdadera arma de la familia Gambino no fue la fuerza de sus soldados, sino el cerebro del padrino, y eso era algo que admiraban los otros jefes de Cosa Nostra. Tras la muerte de Gambino se produjo un período de transición y luchas internas entre Paul Castellano y John Gotti, que llevaría a una crisis de la familia y a la detención y muerte de muchos de sus hombres fuertes. Lo que es innegable es que Don Carlo fue el que le dio nombre a una de las cinco familias, y convirtió a su familia en la más fuerte de todo Estados Unidos. Carlo Gambino, el más siciliano de todos los americanos. Marcar como favorito Bookmark
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