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El ascenso al padrinazgo de Vanni Sacco no difiere mucho del de otros padrinos de la época. Fue el padrino de Camporeale tras la Segunda Guerra Mundial. En la lucha por el control de la localidad su yerno fue tiroteado. A los cinco días tres personas relacionadas con su asesinato fueron eliminadas a golpe de lupara por hombres del capo. Así es como logró hacerse con el control de una localidad caracterizada por las luchas internas y una sicilianidad muy arraigada. Fue un padrino bastante moderno para su época, y traficaba con medicamentos, tabaco y estupefacientes, al igual que Don Caló, poseía una fábrica que exportaba productos a EE.UU. Una de las mayores preocupaciones de Vanni Sacco surgió cuando a Camporeale llegó un nuevo párroco que desde su púlpito se atrevía a desafiar a la mafia. El padrino cortó de raíz el problema: envió varios hombres que ametrallaron la rectoría del párroco. Con suerte, éste logro escapar y buscó refugio en Palermo, en la casa del arzobispo. Lo que el joven párroco llamado Vincenzo Ferranti no sabía era que el arzobispo era un defensor de la mafia y se ocupaba de los ahorros del bandido Salvatore Giuliano. Le obligó a volver a Camporeale no sin antes haber hablado con Vanni Sacco. La llegada de los dos hombres en el mismo coche a Camporeale suponía un triunfo para el padrino local que le dijo: “Sólo una vez accedo a intervenir porque me lo ruega el arzobispo, ¡otra vez ya no intervendré!” Mantuvo relaciones con la Democracia Cristiana. El problema el partido en Camporeale estaba dirigido por Pasquale Almerico, un hombre de principios que no se dejaba acongojar por los mafiosos y además alcalde de la localidad. Giovanni Gioia, dirigente de la Democracia Cristiana en Sicilia, habló con el propio Almerico recomendando a Sacco y diciéndole que supondría muchos votos. Almerico evitó la humillación de tener que recibir a Vanni Sacco como un miembro más del partido, fue eliminado en la Plaza Mayor del pueblo por hombres de Sacco. Y de esta manera era como se manejaba este padrino, del que se decía que no se movía ni una hoja en Camporeale si Sacco no lo decía. Murió el 4 de abril de 1960.
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